Arqueología, Software Libre y lo que caiga

Etiqueta: estratigrafía

Primeros pasos del Estratígrafo digital

Para crear una Harris Matrix las opciones han sido siempre más o menos las mismas: pagar por un programa específico, o tirar de un editor de diagramas genérico y montarla a mano, nodo a nodo. Ha habido alternativas como —ArchEd, Stratify—, pero llevan años sin actualizarse. La idea de Estratígrafo Digital es retomar ese camino con herramientas actuales, y con un cambio de enfoque: ver cómo se dibuja la matriz mientras vas definiendo las unidades estratigráficas. No registras primero y el diagrama lo ves después. Escribes la UE, anotas sus relaciones y el diagrama se rehace delante de ti. Que es, al final, como se piensa la estratigrafía. Es software libre con licencia GPL-3.0-only y está publicado en Codeberg: 👉 https://codeberg.org/FerMV/estratigrafo-digital

Qué es

Una aplicación de escritorio para registrar unidades estratigráficas y generar la Harris Matrix de una excavación o proyecto. No es un editor genérico de diagramas, y esa es la diferencia importante. El núcleo del modelo es la relación entre UUEE —anterior, posterior, contemporánea e igual a—, con sincronización automática de las relaciones y comprobación de ciclos imposibles. Si registras que la 100 es posterior a la 90, la 90 queda enlazada como anterior a la 100 sin que tengas que tocarla. Y si la secuencia se contradice, la aplicación lo detecta en lugar de dibujarte tan tranquila una imposibilidad estratigráfica. Además: tabla de UUEE con fase, definición, relaciones y notas; unidades pendientes cuando aparece una UE citada pero aún no descrita; y agrupación visual por fases.

Qué trae la versión actual (v0.2.3)

  • Proyectos propios en formato .edh, con guardado automático una vez el archivo tiene ruta.
  • Matriz en SVG generada automáticamente, ordenada por fase e identificador de UE.
  • Modos de visualización en blanco y negro, escala de grises y color. El blanco y negro es el modo por defecto, pensando en memorias e impresión.
  • Zoom, desplazamiento, botón de centrar y ancho de diagrama ajustable.
  • Exportación a SVG limpio, PNG, PDF/impresión y JSON.
  • Importación desde CSV, para reaprovechar fichas de excavaciones anteriores.

Plataformas e instalación

Por ahora solo hay versión para Linux: Debian, LMDE, Ubuntu y derivadas. Descargas el .deb de la página de releases e instalas:

sudo apt install ./estratigrafo-digital_0.2.3_amd64.deb

O, si prefieres no instalar nada, la AppImage portable:

chmod +x estratigrafo-digital_0.2.3_amd64.AppImage
./estratigrafo-digital_0.2.3_amd64.AppImage

Los instaladores para Windows y macOS están en el horizonte, pero no antes de tener algo de recorrido con esta versión. Preferimos que primero nos lleguen las pegas y las carencias que nosotros no hemos sabido ver, y empaquetar después para tres sistemas algo que ya se sostenga. En el repositorio hay guía de instalación y manual básico de uso, en castellano y en inglés. Técnicamente está construida con Tauri 2 + Rust y una interfaz en HTML/CSS/JavaScript, y la matriz se dibuja en SVG. Descarga libre y donación voluntaria. Ni suscripción, ni cuenta, ni telemetría: los datos de tu excavación no salen de tu ordenador.

Lo que os pido

Esto es una versión preliminar, con todo lo que eso significa. Funciona, pero se ha probado sobre todo contra mis propios registros y contra una sola manera de excavar y de nombrar las cosas. Y ahí está el límite: una herramienta de estratigrafía que solo ha visto estos criterios no sirve para mucho. Por eso os pido que la probéis y nos digáis:

  • Si la lógica de relaciones encaja con vuestra forma de registrar.
  • Qué falta para que la matriz sea presentable en una memoria administrativa.
  • Y los fallos, claro. Todos.

Podéis abrir un issue en Codeberg (es la vía que mejor nos sirve, porque queda documentado), escribirme por Mastodon o por correo. Cualquier crítica metodológica es especialmente bienvenida: los errores de programación se arreglan, los de criterio arqueológico se arrastran.


Una nota sobre cómo está hecha. La aplicación está escrita con ayuda de un asistente de IA. Me parece que en un blog que se llama Arqueología y software libre toca ser transparente con eso, y porque creo que es parte de lo interesante: no soy programador, y hace tres años una herramienta así no habría salido de aquí. El código está publicado íntegro y bajo GPL precisamente para que cualquiera pueda auditarlo, corregirlo o bifurcarlo. El criterio arqueológico es nuestro, así que queda a vuestra disposición.

El método en arquelogía

Hay una pregunta que los arqueólogos escuchamos con más frecuencia de la que quisiéramos: «¿Y encontraste algo interesante?». La pregunta no es inocente. Detrás está la idea de que la arqueología consiste en buscar objetos. Cuanto más bonitos, mejor. Esa confusión tiene consecuencias, y no son menores. Y llevándolo al tema personal, mi respuesta siempre es «¿Define interesante?», porque lo que es para tí no lo es para mi o para la persona que pasa por allí en ese momento.

«¿Qué es real? ¿Cómo definirías lo real? Si estás hablando de lo que puedes sentir, oler, probar y ver, entonces lo real podrían ser simplemente señales eléctricas interpretadas por tu cerebro»

Lo que diferencia al arqueólogo profesional de quien sale al campo con un detector de metales no es el título enmarcado en la pared. Es el método. Y el método, en arqueología, tiene nombre, tiene historia y tiene consecuencias directas sobre lo que podemos —o no podemos— conocer del pasado.

Una disciplina con método propio

En 1974 (1984 en España), David L. Clarke publicó» Analytical Archaeology», pero es ese mismo año cuando la discusión sobre rigor metodológico en nuestra disciplina empieza a tomar forma canónica en el mundo hispanohablante con la traducción de obras fundamentales. La arqueología lleva décadas construyendo un cuerpo de procedimientos que la acercan al método científico: hipótesis, registro, verificación, publicación. También en 1974, se publica en español, la primera edición del libro «El método científico en arqueología» de Watson, Patty Jo; Leblanc, Steven A., autor.; Redman, Charles L., en Alianza Editorial.

Poco después, Edward Harris en 1979 publicó «Principles of Archaeological Stratigraphy «(1989 la segunda edición en inglés, y 1991 la edición en castellano) y la matriz que lleva su nombre tienen un origen concreto y documentado: el Winchester Seriation Diagram. No hay intuición aquí; hay observación sistemática y trabajo acumulado convertido en herramienta universal. Andrea Carandini, por su parte, llevó ese sistema al registro de campo con una precisión casi quirúrgica en su «Historias en la tierra», un manual que sigue siendo referencia obligada.

No son libros de cabecera por capricho. Son la columna vertebral de por qué excavamos como excavamos (o como deberíamos excavar).

El método estratigráfico no es un trámite

La estratigrafía parte de una idea aparentemente sencilla: las capas se depositan en orden, y ese orden contiene información. Pero la aplicación es exigente. Cada unidad estratigráfica debe documentarse, dibujarse, fotografiarse y relacionarse con las que tiene encima y debajo antes de ser retirada. No después. Antes.

Eso implica algo incómodo para quien busca resultados rápidos: ir despacio. Implica que no se puede seguir un muro porque «parece interesante» si hacerlo supone romper la secuencia. Implica que una cerámica sin contexto registrado es, a efectos científicos, casi inútil. Bonita, quizás. Pero muda.

Cuando se excava sin respetar la secuencia estratigráfica —por prisa, por inexperiencia o por un concepto equivocado de lo que importa— no se está simplemente haciendo mal el trabajo. Se está destruyendo información irrecuperable. El yacimiento no se puede reexcavar. Lo que se pierde, se pierde para siempre.

El método como responsabilidad

Los profesionales de la arqueología trabajamos con un recurso no renovable. Cada intervención consume parte de ese recurso. Por eso el método no es burocracia ni exigencia administrativa: es la única manera de justificar que la intervención aporta más conocimiento del que destruye. El ejemplo de ltomar apuntes de un libro lo suficientemente bien, que cada página que se pasa se destruye, y al final cuando ya no hay libro sólo tienes las observaciones que hayas tomado.

No se trata de seguir protocolos por obligación legal, aunque esa obligación existe y tiene sentido. Se trata de entender que la metodología es lo que convierte la excavación en investigación. Sin ella, cavar es solo remover tierra.

La próxima vez que alguien pregunte si encontramos algo interesante, la respuesta más honesta sería: lo interesante no era el objeto. Era lo que el objeto nos contaba sobre el lugar donde estaba, sobre cuándo llegó ahí y por qué. Y eso solo se sabe si se ha excavado bien.

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