En la era de la «Arqueología Digital», solemos debatir sobre qué formato de fotogrametría es más duradero o si QGIS le está ganando la partida a ArcGIS. Sin embargo, a menudo ignoramos el terreno donde sembramos nuestras investigaciones: las redes sociales académicas.
Si eres arqueólogo/a, seguramente tienes un perfil en Academia.edu o ResearchGate. Son herramientas cómodas, sí, pero ¿son realmente compatibles con la ética del software libre y el conocimiento abierto?
La ilusión de lo «Abierto»
El gran malentendido comienza con el nombre. Academia.edu es una empresa con fines de lucro que utiliza un dominio .edu comprado antes de que se restringieran las normas. Su modelo de negocio no es la ciencia, sino los datos y la venta de funcionalidades premium.
A diferencia de Academia.edu, ResearchGate se percibe como una herramienta más funcional para el día a día arqueológico. Su principal ventaja reside en que permite la interacción directa mediante foros de preguntas y respuestas entre investigadores y, sobre todo, porque rastrea las citas de tus trabajos de forma automática, algo que en su competidor suele estar bloqueado tras un muro de pago. Mientras que ResearchGate se financia principalmente con anuncios y ofertas de empleo científico, manteniendo una estructura más cercana a una red profesional técnica, Academia.edu ha adoptado un modelo mucho más agresivo.
El punto más criticado de Academia.edu es su campaña de marketing mediante correos electrónicos engañosos. La plataforma bombardea a los usuarios con notificaciones del tipo «Alguien ha mencionado tu nombre en un artículo» o «Estás en el 2% de los autores más leídos», tácticas de clickbait diseñadas para generar una curiosidad artificial y empujarte a pagar la suscripción Premium. En muchos casos, estas menciones son genéricas o erróneas, lo que ha llevado a gran parte de la comunidad científica a ver la plataforma no como un repositorio, sino como un negocio que utiliza el ego del investigador para monetizar datos.
¿Por qué la Arqueología debería mirar hacia otro lado?
Nuestra disciplina trabaja con el patrimonio común. Resulta contradictorio defender que los restos arqueológicos pertenecen a todos mientras subimos nuestros trabajos a una plataforma que rastrea quién los lee para venderle publicidad. Si usamos software libre para procesar nuestros datos (R, Python, Blender), lo lógico es usar infraestructura libre para compartirlos.
Alternativas «Libres» y Éticas
- Zenodo: Desarrollado por el CERN. Es código abierto, permite asignar DOIs de forma gratuita y tus datos se guardan en la infraestructura de la UE.
- OSF (Open Science Framework): Una herramienta excelente para gestionar proyectos de arqueología de principio a fin, conectando tus datos, scripts y publicaciones.
- Humanities Commons: Una red social académica sin fines de lucro, dirigida por académicos para académicos.
Conclusión: La próxima vez que publiques un artículo sobre cerámica sigillata o análisis de polen, pregúntate: ¿estoy liberando el conocimiento o solo alquilándolo en una plataforma de moda? El software libre no es solo el código que usas para dibujar planos; es la libertad de que tu investigación nunca muera tras un muro de pago.